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Poner el cuerpo, tocar la vida

El día que Jesus tocó un leproso La ley de su pueblo era clara: “el afectado por la lepra llevará los vestidos rasgados, y desgreñada su cabeza, se cubrirá hasta el bigote e irá gritando: ¡impuro, impuro! Todo el tiempo que dure la llaga, quedará impuro. Es impuro y habitará solo; fuera del campamento tendrá su morada” El encuentro de Jesús con el leproso no es simplemente “el encuentro de Jesús con el leproso”, sino que debería llamarse: “el encuentro de Jesús y los que iban con él, con el leproso”, y así nosotros que leemos ese acontecimiento 2 mil años después podríamos extraer alguna reflexión para nuestra vida. Resulta que iban Jesús y sus amigos por el camino cuando le sale al cruce un hombre enfermo de lepra. La ley dictaba que ese hombre debía anunciar gritando “impuro, impuro” para que quien iba en su camino no se arriesgara a tocarlo o a cruzarse cerca de él...el mismo enfermo avisaba de antemano: “no te acerques a mí, estoy impuro”… En aquella sociedad en tiempos de Jesús, e...

Seguir un camino

Después de que mataron a Jesús, el movimiento de hombres y mujeres que pretendió continuar con sus enseñanzas no pensaban su accionar como una “religión”, tuvieron que pasar algunos siglos para que el “cristianismo” surgiera como tal. Entonces ellos llamaban a su movimiento como “el camino” y se llamaban a sí mismos como “los seguidores del camino”. Por entonces, esos grupos de personas que se reunían en asambleas cada vez más numerosas a compartir el recuerdo de su maestro compartían no una doctrina o un dogma sino, una forma de vivir. Los “seguidores del camino” habían aprendido una forma de vivir de su maestro, que a su vez comprendía una manera de vivir la Verdad, al punto que los orientara por dicho camino y también, compartían una esperanza de vida: seguir el camino, vivir de esa forma, abonaba de sentido profundo a la vida e iluminaba las oscuridades, los desafíos y las incertidumbres. (Ya volveremos más adelante sobre estos tres aspectos, pero veamos en qué consistía básicamen...

La vida compartida, gestos de una espiritualidad viva. (A yoga con Jesús).

Uno de los relatos más querido de la vida de Jesús es el relato de Emaus. Cuenta que un día, luego de su muerte, dos de sus discípulos caminaban camino a Emaus entristecidos, abatidos por los acontecimientos y por sobre todo defraudados. Ellos habían esperado un maestro de otro “nivel”, poderoso, que no pudieran derrotarlo, que se impusiera y los liberara de la opresión de los romanos y de la ortodoxia religiosa. Pero Jesús había sido asesinado como cualquier “culpable”, como cualquiera de los “delincuentes” de su época y no tenían ellos confirmación de que hubiese algo más que eso. Resulta que mientras iban caminando, con esa desazón a cuestas, se les suma Jesús, pero no lo reconocen. Y les pregunta porqué van así, tristes y abatidos...ellos le contaron todo eso que más arriba te decía: su esperanza no correspondida, sus anhelos no conseguidos, la muerte de su maestro, un hombre justo y bueno...y mantuvieron una discusión con aquél “forastero” que los acompañaba… Cuando llegaban a la ...

Confiar en que la vida es más. (A yoga con Jesús).

En la mañana del domingo dos mujeres fueron al cementerio a llorar ante el cuerpo de Jesús, su maestro. Llevaba allí desde el viernes a la tardecita. Y cuando llegaron no lo encontraron. Sucedió que vieron un ángel que les anunció algo y en el camino de regreso se encuentran con el mismo Jesús. Resucitado. Entonces él les dijo: “no tengan miedo, vayan y díganle a mis hermanos que regresen a Galilea, allí me verán.” De lo que está escrito acerca de aquella mañana mucho podríamos decir, y reflexionar juntos, pero quisiera detenerme en una sola cosa: “vayan y díganle a mis hermanos que regresen a Galilea, allí me verán.” Jesús les indica que vuelvan a reunirse con sus “hermanos” por tanto a reunirse “como hermanos” y que vuelvan a Galilea, donde empezó todo, donde lo conocieron, donde comieron juntos, donde les habrá enseñado. Regresar a Galilea, donde habrán sido felices iniciando aquél movimiento, estando junto a su Maestro querido. Y éste, el momento que ahora vivían, no era cualquier ...

Aprender a amar. A yoga con Jesús

En la noche, después de la cena con sus amigos, Jesús es apresado. Paso la noche en “interrogatorio” y luego de ser torturado ha sido crucificado. Finalmente murió. ¿Quién querría mirar tremenda escena? Ahora, pensándolo mejor, debo corregirme. Jesús no murió… a Jesús lo mataron: ¿quién querría mirar tremenda escena? Si nos perdemos en el recuerdo de la tortura y de la muerte que le dieron sus asesinos, nos perdemos de lo que Jesús quiso enseñar… con su vida. Si nos perdemos en repetir que murió ( vale decir una vez más, no murió: lo mataron), por nuestros pecados, entonces nos perdemos de todo lo que hizo en sus años de vida “pública”. Si nos perdemos en la noción del sacrificio, de que existe un Dios en algún lugar que creyó justo que alguien que vivió haciendo el bien, muera de esa forma atroz por culpa de los que no hicieron tanto bien...entonces perdemos a Jesús mismo, cuyo mensaje central fue el perdón y la compasión como expresión de su experiencia de Dios. Para Jesús Dios era ...

Vivir en clave de servivio. No se trata de religión

Casi nada de lo que enseñó Jesus se trata de religión tal como la comprendemos nosotros, creyentes y no creyentes. ¿Esto le resta importancia a la comunidad, a la búsqueda compartida, incluso a las instituciones? Creo que no, tan sólo las pone en un lugar. Pero estos días de semana santa tienen que ver con Jesús, tienen que ver con lo que hizo, con la forma en cómo vivió y cómo se compartió...y como fue antes de que las instituciones existieran, entonces, de ahí que no es necesario ni hablar de las instituciones ni participar de ellas si lo que queremos es comprender la vida y la enseñanza de Jesús. Cada día de la semana tiene su propio “signo” que luego puede alumbrar nuestros pasos, pero lo primero que debemos tener en cuenta y muy presente es que debemos hacer ese ejercicio lo más “experiencial” posible, lo más vivencial que podamos. Lavar los pies de sus discípulos. En la noche de la última cena, cuando Jesús se reunió con sus amigos en aquella noche de despedida, hizo algo desconc...

APRENDIENDO A MEDITAR

Eres tierra que recibe una semilla. Eres campo fértil para la vida… Llegas al salón de práctica y apenas logras dejar afuera tus pertenencias, la ropa con la que has trabajado durante el día… apagas el celular (no sin antes mirar un último mensaje y quizás contestarlo), buscas tu manta y te sientas. Pero no has logrado dejarlo todo. ¡Tienes tanto por hacer! Caen como en cascada pensamientos e imágenes del día vivido, de los días anteriores, incluso de años, personas con las que aun tienes que hablar antes de ir a dormir, problemas por resolver, cosas que comprar… la cena, el desayuno de mañana y además quieres descansar un poco y distraerte. Suena difícil que la meditación pueda hacer lo suyo en medio de tanta agitación y te preguntas: “¿Podré con todo esto?... Tengo que aprender a meditar más y mejor así podré con todo esto” Pero sucede que si realmente te mantienes en la meditación no tardarás en descubrir que la meditación no es cosa de esfuerzo y rendimiento sino de fecundidad y ...