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Eligiendo ver

Una vez Jesús se acercó al templo y observó el acto de dar limosnas de varios judíos. La limosna era una de las principales características de la religión hebrea, uno de los principales preceptos a tener en cuenta. Se dice que en los muros del templo había una especie de embudos de metal en donde se “echaban” las monedas. (Y cuando más ponías y más importantes en valor eran, por su peso, más ruido hacían de modo que todos se enteraban lo que estabas poniendo. La religión de la ostentación). Entonces Jesús observa el acto de dar la limosna y dice el texto que “muchos ricos echaban en cantidad. Llegó una viuda pobre y echó dos ochavos, que hacen un cuarto” -esa cantidad para la época era insignificante)- y les dice a su discípulos: “Esa viuda pobre ha echado en el tesoro más que nadie, os lo aseguro. Porque todos han echado de lo que les sobra; ella, en cambio, sacándolo de su falta, ha echado todo lo que tenía, todos sus medios de vida.” “Esa viuda” En la sociedad hebrea del tiempo de J...

No más al borde del camino

 Hay un momento de la vida de Jesús conocido como un milagro de curación, en el que un hombre llamado Bartimeo, ciego y pobre estaba mendigando al borde del camino cuando escucha que Jesús pasa cerca con sus discípulos. El hombre grita por Jesús, unos le decían que se callara y Jesús pide que lo traigan junto a él. Entonces le pregunta qué quiere que haga por él y Bartimeo responde: “quiero ver” . Jesús le dice, “márchate, tu fe te ha salvado” y el texto cuenta que ese hombre “Inmediatamente recobró la vista y lo seguía en el camino.” Así es Jesús Ya con una vida pública, Jesús, ya conocido en el ambiente no puede trasladarse de un lado a otro sin ser visto por todos. La gente lo acompaña, lo aprietan, todos habrán querido del Maestro el privilegio de unas palabras o una mirada al menos. Cuando los niños se le acercan y sus propios discípulos intentan alejarlos, él los llama y los pone en el centro. Cuando se le acerca un leproso y todos huyen él lo abraza, cuando quieren apedre...

Cautivos

Una vez estando Jesús con sus discípulos , llegó un hombre y le hizo ésta pregunta: “Maestro, qué debo hacer para heredar la vida eterna?”… Un hombre joven, que busca a un maestro, se acerca a él y le pregunta qué debía hacer para “heredar la vida eterna”, ésa era pues una de las preocupaciones del mundo hebreo en tiempos de Jesús: cómo llevar una vida ética, moral, religiosa que le asegurara a la persona una vida eterna luego de morir. Y esa conducta estaba “regulada” por la ley, por los mandamientos que Moisés había recibido del mismo Dios y había dado al pueblo en la antigüedad. La conversación hasta allí parecía lógica para la época y el ambiente religioso del momento. Lo que sigue en la conversación es propio de las conversaciones con Jesús. Él le dice que cumpla los mandamientos y el hombre le dice que eso ya lo hace todo. Entonces Jesús le agrega: “Marchate, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y regresa conmigo” . Y el texto dice: ..Entonces el hombre se marchó entrist...

Preguntas redentoras

Existen en todas las tradiciones espirituales. Son parte de la parte más rica de la mística y del autoconocimiento. Las preguntas redentoras son pensamientos, fórmulas que bloquean el pensamiento y conducen nuestra mente más allá: a lo desconocido, a las profundidades de la misma mente que no conocemos al autoconocimiento. Pero para ello, debemos aprender a escucharlas y a formularlas. Resulta que según cuenta Lucas, un día Jesús preguntó a sus discípulos: ¿quién dice la gente que soy? A lo que ellos le respondieron diferentes cosas que seguramente habrían escuchado por ahí. Entonces Jesús desinteresado por las respuestas que los le daban les pregunta directamente: “¿Y ustedes, quién decís que soy?” Esa pregunta de Jesús a sus discípulos ha viajado a través de toda la historia del cristianismo. Jesús preguntando a sus discípulos: ¿ustedes, quién decís que soy? Y algunos se han dedicado a encontrar respuestas, pero no menos nos hemos quedado con la pregunta, dejando que ese pensamien...

¿Cumplir o curar?

 Resulta que en un momento, lo que Jesús proponía comenzó a generarle dificultades con las autoridades religiosas, de hecho, ese conflicto fue el que lo llevó a la cruz. Pero eso no estalló de un momento para otro, sino que fue gestándose, fue armándose poco a poco. Cuenta Marcos que los fariseos, un grupo de estrictos religiosos hebreos, lo venían observando y tratando de "agarrar" en alguna falta cuando se da una discusión en una sinagoga. Los fariseos increparon a Jesús que él y sus discípulos hacían cosas que no estaban permitidas por la religión. Varias veces vamos a leer en los evangelios ese tipo de enfrentamiento de los fariseos con Jesús. En esa ocasión ellos le recriminan que "hacen en sábado lo que no está permitido hacer". (Para los judíos el sabath, o sábado era un día de estricta observancia religiosa. No se realizaba ningún trabajo y se ayunaba). Pero para Jesús la cuestión de la observancia religiosa incluía otros asuntos, por ejemplo su respuesta es...

¿La fe, Jesús o el manto?

Iba Jesús por aquellos caminos donde andaba entre multitudes que querían conocerlo cuando se acercó un funcionario de la sinagoga a pedirle que fuera a su casa a ver a su hija que estaba gravemente enferma (hoy diríamos quizás, un funcionario de presidencia) . Entonces Jesús accedió a ir a su casa y marchó con este hombre, sus amigos y discípulos y una muchedumbre que le dificultaba el paso. En el camino una mujer que estaba enferma desde hacía 12 años se entera de que Jesús pasará por allí y se decide a ir en su búsqueda diciéndose: con sólo tocar su manto será suficiente. Pero esta enfermedad no era cualquier enfermedad. Desde hacía 12 años, ella padecía hemorragias lo que la hacía, según la ley judía, una persona “impura” que debía vivir retirada y a quien nadie podía tocar. De hecho, durante la menstruación, todas las mujeres eran consideradas así, pero a ésta mujer la hemorragia no se le pasaba desde 12 años atrás...había invertido todo el dinero que tenía en médicos y nadie hab...

Tempestad calmada o Jesús en atención plena

Cuenta un relato de Marcos que un día Jesús dijo a sus amigos que tomaran la barca y se echaran al mar para cruzar a la otra orilla. Pero en medio del camino, estando lejos de ambas orillas se desató una tormenta que puso en peligro la vida de todos. Dice el texto que: "las olas se abalanzaban contra la barca, y ya la barca se iba llenando". Los discípulos obviamente se asustaron pero Jesús dormía recostado en la popa. Esa es la presentación y centro de la historia contada: una tempestad, una barca con un puñado de hombres, todos a punto de morir ahogados y su maestro duerme plácidamente. Entonces van y lo despiertan y le recriminan si acaso no le importa que todos mueran ahogados. Jesús se levanta, calma el viento y les dice: ¿Por qué son cobardes? ¿aún no tienen fe? (Ese es el final de la historia). Seguramente te preguntarás qué tiene que ver éste milagro narrado en el que Jesús calma el mar con el yoga. Te lo comparto. Seguridad e inseguridad Muchas veces me ha tocado res...