De ovejas y pastores: la dimensión personal
Nadie se salva solo…porque nadie puede vivir solo. Nuestra existencia es colectiva ya desde lo biológico, porque no nacemos de la nada sino de la reunión de otras personas que a su vez nacieron de otras personas y al morir, si bien morimos de forma individual, morimos a la vida colectiva, dejamos de “existir” en esa dimensión colectiva…(de todas formas “seguir existiendo” y “dejar de existir”, son conceptos en los que podríamos profundizar y aclararnos). Pero lo cierto es que la vida es colectiva, alimentarnos, trabajar, sobrevivir, disfrutar, curarnos o aliviarnos, gratificarnos…todo es posible únicamente en el plano colectivo. Solos no podríamos sobrevivir. ¿Pero eso significa que no existe una dimensión personal de la vida y de la “salvación”? La metáfora del buen pastor y de la puerta del redil que aparece en el evangelio de Juan podría darnos una pista. Dice Jesús que él es el “pastor” que cuando entra al redil llama a sus ovejas y éstas reconocen su voz y acuden a él. Y que...