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Mostrando entradas de agosto, 2023

Ese otro, tu hermano

Las heridas emocionales surgidas en las relaciones interpersonales, son la mayoría de las veces, el camino que transitamos cuando no podemos detenernos y mirar el sufrimiento. Vamos por la vida, durante años, cargando resentimientos, culpas, heridas, lastimaduras...y lo que decimos que queremos, necesitamos o que nos gusta o no, generalmente proviene de ahí, de ese almacén de emociones y creencias que la mayoría de las veces también, va quedando relegada bajo el umbral de la conciencia. Sabemos que algo nos duele, pero no sabemos ni dónde, ni cómo, ni siquiera desde cuándo. Hablando del perdón y de la ética, Jesús una vez dijo algo así: si yendo a presentar tu ofrenda al altar, te acuerdas allí de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, ante el altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano; vuelve entonces y presenta tu ofrenda. Es decir, si cuando vas a tu práctica, “si cuando vas a dejar tu ofrenda en el altar” que sería como decir “si cuando vas a s...

Partir y compartir. La dinámica de la plenitud

Sin lugar a dudas, lo que nunca deja de impresionarme del mensaje de Jesús es su vigencia. Desprovisto de los envoltorios que a veces los humanos a lo largo del tiempo hemos ido sumándole, si hacemos el ejercicio de escuchar estos relatos y traerlos a nuestra vida cotidiana, su poder de iluminar y de inspirar es tremendo. Este relato cuenta cómo un día, luego de andar todo el día, llegada ya la tarde, los amigos de Jesús se le acercaron y le dijeron que la gente tenía hambre, era tarde y no había qué darles de comer...mejor despedirlos para que cada uno se marche a su casa. Gente de muchos lugares lejanos se había reunido para escuchar a Jesús y ahora, llegada ya casi la noche, no tenían qué comer. El relato dice que Jesús invitó a la gente a recostarse en el suelo, tomó lo que los amigos tenían (unos panes y unos pocos peces), mirando al cielo bendijo, dio gracias por esos alimentos y los compartió. Y todos comieron. Y sobró mucho. El relato dice que eran miles de personas. Ahora bien...