Aferrarnos a la piedra con la que tropezamos o mirar mejor dónde daremos los siguientes pasos. (Primera semana)
Cuando iniciamos un proceso de transformación o de cambio personal, todos lo hacemos también bajo el riesgo del condicionamiento que como humanidad llevamos al respecto. Siglos y siglos de vivir la genuina necesidad de cambiar impregnada de un doloroso sentido de culpa y de autoexigencia nos llevan siempre al borde del fracaso. Porque si logramos reunir la suficiente energía para cambiar en algo, luego está el peso del terrible miedo a volver a fallar. Ya es hora de que dejemos paso al gozo de la libertad que viene con la conciencia: libres para correr el verdadero y único riesgo necesario de la libertad, de la experiencia y de conocer de todo lo bueno que somos capaces las personas. Quisiera que estas meditaciones diarias durante 40 días no sean más que señalizaciones en el camino. Es cierto que a veces la meditación nos invita o requiere que miremos nuestra historia personal y aceptemos nuestros errores...pero no más. No quedarnos allí lastimándonos. Reunimos energía para seguir cam...