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¿Dónde?

 Cuentan los evangelios que un día Jesús llevó a tres de sus discípulos y los condujo a lo alto de un monte. Una vez allí, estos tres que eran Juan, Pedro y Santiago, tuvieron una visión. Vieron que junto a Jesús estaban Moisés y Elías, profetas del pueblo Hebreo, obviamente muertos hacía muchísimo tiempo. El relato dice que había una especie de luz blanca , como una atmósfera muy particular y que en medio de todo eso escucharon una voz, la voz de Dios que les dijo que escucharan a Jesús y que ellos se sintieron muy bien, al punto que le llegaron a plantear a Jesús que podían hacer tres chozas para ellos, y quedarse allí...pero parece que Jesús tenía otro plan. Bajar del monte, volver con la gente y que no contasen nada de lo que habían experimentado. El relato se inscribe en el estilo de la teología y dentro de la teología como una teofanía, es decir, una “manifestación de Dios”. Con ese relato se quiso confirmar la “divinidad” de Jesús… Es de los relatos construidos por las comu...

En medio de la tormenta

Resulta que un día, después de mucho trabajar atendiendo personas seguramente enfermas, con infinidad de situaciones de sufrimiento, los discípulos se van a la mar en una barca y con ellos va su Maestro Jesús. En un momento se desató una tormenta, un fuerte viento que amenazaba hundir la barca: “ las olas se abalanzaban contra la barca, y ya la barca se iba llenando…” pero Jesús dormía en el cabezal de la barca, aparentemente despreocupado de la suerte de sus discípulos. Tal fue la amenaza de la naturaleza que hasta los discípulos avezados en la pesca parece que se preocupaban de que morirían allí ahogados...y Jesús seguía durmiendo. Imaginemos el momento, (que no habrán sido 5 minutos), muchos en una barca precaria, viento y oleaje y el agua entrando...y el Maestro que debía estar “preocupado” por ellos, duerme. El relato luego continúa, Jesús se despierta y manda a que el viento y el mar se calmen. Y se calman. Es lo que se llama uno de los “milagros de naturaleza”. Es muy difícil...

Una vida abundante

 Todos los esfuerzos que hacemos los seguidores de Jesús cuando se acerca navidad se tratan de contarle a los demás, de quién estamos hablando precisamente en navidad. ¿Quién ha nacido en aquél pesebre en una tierra lejana allá hace más de 2 mil años? Hago ese mismo intento de compartirte quién es Jesús para mí y como impactan sus enseñanzas y su estilo de vida en mi práctica y en mi diario vivir, pero de una cosa me doy cuenta ahora que soy más “grande” y creo, un poco más maduro que antes...todo el trabajo personal como seguidor de Jesús, ha tenido que ver con preguntarme yo, quién era él para mí. Cuando descubrí el sentido de esa pregunta que el mismo Jesús hace a sus amigos, entonces comenzó a madurar mi relación con él. Y desde entonces todo lo que hago cuando hablo o comparto algo de él es dirigido a que vos te hagas esa misma pregunta, no a contarte quién es para mí sino que a partir de mi “relación” con él vos puedas preguntarte quién es o quién sería él para vos. La humani...

Recibiendo la vida, en todas sus formas

Las grandes tradiciones espirituales de la humanidad toda, se originaron en torno a dos pilares al menos, (se que es muy simple reducirlo a eso, pero para poder entrar en tema hagámoslo así):la necesidad de “resolver” el sufrimiento y un personaje o persona que compartió una enseñanza o camino para salir del sufrimiento. Claro que una vida no alcanzaba para llevar a la práctica esas enseñanzas, y menos aún si se trataba de un cambio de vida profundo. Entonces todas las tradiciones vieron morir a sus líderes y debieron continuar en formas de comunidades que luego se transformaron en instituciones y persistieron en el tiempo expandiéndose mucho más allá de la tierra que las vio nacer. Piensa en el origen de cualquier tradición y podemos constatar esto. En el cristianismo también sucedió y las primeras comunidades rescataron unas palabras atribuidas a Jesús en diversas conversaciones en las que se le preguntaba cuándo, cómo y en dónde sería esa venida de su proyecto. Cuándo, cómo y dónde ...

Amor y alegría

Qué difícil nos ha resultado siempre a los seres humanos simplificar la espiritualidad y la vida religiosa descubriendo lo esencial y discriminando lo que no lo es...al punto que quizá, esa dificultad está en la raíz de uno de los principales problemas que padecemos: no creemos, no vemos, no identificamos en las religiones y en la vida espiritual una alternativa al sufrimiento. Parece que en tiempo de Jesús esto ya ocurría y su “primer milagro” precisamente estuvo relacionado a esto. Cuenta Juan que se realizaba una boda en un pequeño pueblo en las afueras de Nazareth. En una aldea, la gente que allí vivía, gente de campo, que trabajaba la tierra y con animales, celebraba una boda. Una pareja joven, seguramente conocidos por todos, festejaban su casamiento: amor y alegría. Pero en determinado momento, el vino se acabó. El vino, símbolo de la alegría, la bebida que calienta la sangre, que pone contentas las personas, que en una fiesta las anima a bailar y celebrar se acababa. No es que ...

Un amor amándonos

Una vez le preguntan a Jesús cómo sería ese “reino de Dios” del que él hablaba, no sé si exactamente con esas palabras, pero si parece cierto que él comunicaba una experiencia de Dios que contrastaba con lo que parecía ser Dios y la religión en su época y entorno. A mi me gusta pensar que Jesús tenía un proyecto de vida que estaba inspirado en su experiencia de Dios. Humildemente y con mis limitaciones, creo que Jesús nunca dijo dónde estaba Dios sino “cómo era”… entonces una vez le preguntaron cómo era eso de su experiencia, y él respondió que era como el dueño de una viña que salió a contratar trabajadores para su campo. Y lo hizo a primera hora, a media mañana, a medio día y a la tarde y con todos acordó el mismo salario. Cuando llegó la hora del pago, fue pagando a cada uno, comenzando por los últimos que había contratado, de ésta manera los que habían llegado a primera hora vieron cuánto se les pagaba a cada uno. Y a todos pagó lo mismo. Y en la historia que cuenta Jesús, parece q...

Reunirnos

Resulta que Jesús hablaba a sus discípulos acera del perdón entre ellos y luego de compartirles varias “indicaciones” les dice: “se los digo otra vez: si dos de ustedes llegan a un acuerdo aquí en la tierra acerca de cualquier asunto por el que hayan pedido, surtirá su efecto por obra de mi Padre del cielo, pues donde están dos o tres reunidos apelando a mí, allí, en medio de ellos, estoy yo”. Cómo vivimos las heridas que nos causan las relaciones humanas, cómo perdonamos o cómo aceptamos el perdón, otra vez, las heridas sicológicas, los enojos, los resentimientos, el rencor...la culpa...todo ello hace a la vida misma. Hablemos o no de una comunidad de práctica o espiritual, en los cimientos, en el fondo de nuestras relaciones están esos asuntos. No es algo de la antigüedad, tampoco es exclusivo de nuestra época. Ha sido así siempre porque la vida misma es relación. En esas palabras de Jesús hay dos puertas por donde podríamos entrar al mismo tema: el perdón y cómo perdonar o la com...