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Un amor amándonos

Una vez le preguntan a Jesús cómo sería ese “reino de Dios” del que él hablaba, no sé si exactamente con esas palabras, pero si parece cierto que él comunicaba una experiencia de Dios que contrastaba con lo que parecía ser Dios y la religión en su época y entorno. A mi me gusta pensar que Jesús tenía un proyecto de vida que estaba inspirado en su experiencia de Dios. Humildemente y con mis limitaciones, creo que Jesús nunca dijo dónde estaba Dios sino “cómo era”… entonces una vez le preguntaron cómo era eso de su experiencia, y él respondió que era como el dueño de una viña que salió a contratar trabajadores para su campo. Y lo hizo a primera hora, a media mañana, a medio día y a la tarde y con todos acordó el mismo salario. Cuando llegó la hora del pago, fue pagando a cada uno, comenzando por los últimos que había contratado, de ésta manera los que habían llegado a primera hora vieron cuánto se les pagaba a cada uno. Y a todos pagó lo mismo. Y en la historia que cuenta Jesús, parece q...

Reunirnos

Resulta que Jesús hablaba a sus discípulos acera del perdón entre ellos y luego de compartirles varias “indicaciones” les dice: “se los digo otra vez: si dos de ustedes llegan a un acuerdo aquí en la tierra acerca de cualquier asunto por el que hayan pedido, surtirá su efecto por obra de mi Padre del cielo, pues donde están dos o tres reunidos apelando a mí, allí, en medio de ellos, estoy yo”. Cómo vivimos las heridas que nos causan las relaciones humanas, cómo perdonamos o cómo aceptamos el perdón, otra vez, las heridas sicológicas, los enojos, los resentimientos, el rencor...la culpa...todo ello hace a la vida misma. Hablemos o no de una comunidad de práctica o espiritual, en los cimientos, en el fondo de nuestras relaciones están esos asuntos. No es algo de la antigüedad, tampoco es exclusivo de nuestra época. Ha sido así siempre porque la vida misma es relación. En esas palabras de Jesús hay dos puertas por donde podríamos entrar al mismo tema: el perdón y cómo perdonar o la com...

Ese otro, tu hermano

Las heridas emocionales surgidas en las relaciones interpersonales, son la mayoría de las veces, el camino que transitamos cuando no podemos detenernos y mirar el sufrimiento. Vamos por la vida, durante años, cargando resentimientos, culpas, heridas, lastimaduras...y lo que decimos que queremos, necesitamos o que nos gusta o no, generalmente proviene de ahí, de ese almacén de emociones y creencias que la mayoría de las veces también, va quedando relegada bajo el umbral de la conciencia. Sabemos que algo nos duele, pero no sabemos ni dónde, ni cómo, ni siquiera desde cuándo. Hablando del perdón y de la ética, Jesús una vez dijo algo así: si yendo a presentar tu ofrenda al altar, te acuerdas allí de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, ante el altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano; vuelve entonces y presenta tu ofrenda. Es decir, si cuando vas a tu práctica, “si cuando vas a dejar tu ofrenda en el altar” que sería como decir “si cuando vas a s...

Partir y compartir. La dinámica de la plenitud

Sin lugar a dudas, lo que nunca deja de impresionarme del mensaje de Jesús es su vigencia. Desprovisto de los envoltorios que a veces los humanos a lo largo del tiempo hemos ido sumándole, si hacemos el ejercicio de escuchar estos relatos y traerlos a nuestra vida cotidiana, su poder de iluminar y de inspirar es tremendo. Este relato cuenta cómo un día, luego de andar todo el día, llegada ya la tarde, los amigos de Jesús se le acercaron y le dijeron que la gente tenía hambre, era tarde y no había qué darles de comer...mejor despedirlos para que cada uno se marche a su casa. Gente de muchos lugares lejanos se había reunido para escuchar a Jesús y ahora, llegada ya casi la noche, no tenían qué comer. El relato dice que Jesús invitó a la gente a recostarse en el suelo, tomó lo que los amigos tenían (unos panes y unos pocos peces), mirando al cielo bendijo, dio gracias por esos alimentos y los compartió. Y todos comieron. Y sobró mucho. El relato dice que eran miles de personas. Ahora bien...

Autoconocimiento es aceptación de uno mismo y de los demás. (Aceptación no es resignarse)

En nuestra cultura tenemos una fuerte aversión a lo “religioso”. Todo aquello que apenas parece del ámbito de la religión, es resistido. Esa resistencia que tiene sus raíces y que no vamos a investigar ahora, nos lleva también a desconocer las diferencias entre religión, religión institucional, sentimiento religioso, religiosidad, espiritualidad...todo va a parar a la misma bolsa. Pero es cierto. La religión organizada ha abusado del poder, de la discriminación, ha sostenido formas sociales absolutistas, profundamente injustas, ha propiciado la idolatría y la ignorancia, ha sido juez y verdugo. Ha castigado la diversidad de pensamiento y sentir, ha sido violenta y ha propugnado su “pureza moral”… y no creas que hablo sólo de la religión católica, hablo de todas las religiones que se transformaron en institucionales, cuando no, en las formas sociales o del estado en diversos países y lugares del mundo. (El fundamentalismo, el mesianismo, el abuso de poder ha sido “patrimonio” de todas l...

Mirar así

Una vez Jesús iba con sus amigos y mucha gente entrando en una pequeña aldea cuando se cruzan con un entierro. Una mujer viuda iba a enterrar a su único hijo. Entonces, dice el pequeño relato que Jesús la vio y atravesó el gentío dirigiéndose directamente a ella y conmovido “resucitó” al muchacho diciéndole "a tí te digo, levántate"... El relato tiene tres protagonistas en diferentes niveles...el primer protagonista es Jesús, y su manera de mirar. Él y el foco en la situación dolorosa y su acción. El segundo protagonista es aquella mujer. En la sociedad hebrea del tiempo de Jesús, la mujer no contaba. Eran parte de la propiedad de los hombres (su padre primero y su esposo después), al punto que se contaban junto a los niños y los animales. No tenían voz ni derecho sobre sus cuerpos pero tampoco sobre su suerte y desarrollo de ningún tipo. Una mujer viuda quedaba a expensas de todo. Una mujer viuda a la que se le moría su único hijo varón...peor aún. El tercer protagonista cre...

¿Qué riesgo corremos? ¿De qué deberíamos estar a salvo

Un día Jesús miró a la gente que se detenía a escucharlo y vio su sufrimiento. Habrá sido después de recorrer algunas aldeas, de detenerse en algunas plazas y de visitar tantas casas con enfermos y marginados que un día lo sobrepasó el dolor de toda esa gente. El texto dice que “ se conmovió, porque andaban maltrechas y derrengadas” y usando una imagen que la gente de su tiempo bien comprendería, el texto agrega: como ovejas sin pastor. Para los pastores, la gente humilde de su pueblo, la imagen era bien clara. No era un tema de “autoridad” o sumisión como podemos entenderlo hoy, sino de protección, de cuidado. Entonces llamó a sus discípulos y les indicó que se dispersaran y fueran a donde estaba la gente y les indicó ciertas “tareas”: curar enfermos, resucitar muertos, limpiar a los leprosos y proclamar que el reino de Dios (su proyecto) estaba cerca. Y otra cosa más: les dijo que gratis habían recibido, por tanto, que gratis lo dieran todo. Aquella fue la revolución de Jesús. An...