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Autoconocimiento es aceptación de uno mismo y de los demás. (Aceptación no es resignarse)

En nuestra cultura tenemos una fuerte aversión a lo “religioso”. Todo aquello que apenas parece del ámbito de la religión, es resistido. Esa resistencia que tiene sus raíces y que no vamos a investigar ahora, nos lleva también a desconocer las diferencias entre religión, religión institucional, sentimiento religioso, religiosidad, espiritualidad...todo va a parar a la misma bolsa. Pero es cierto. La religión organizada ha abusado del poder, de la discriminación, ha sostenido formas sociales absolutistas, profundamente injustas, ha propiciado la idolatría y la ignorancia, ha sido juez y verdugo. Ha castigado la diversidad de pensamiento y sentir, ha sido violenta y ha propugnado su “pureza moral”… y no creas que hablo sólo de la religión católica, hablo de todas las religiones que se transformaron en institucionales, cuando no, en las formas sociales o del estado en diversos países y lugares del mundo. (El fundamentalismo, el mesianismo, el abuso de poder ha sido “patrimonio” de todas l...

Mirar así

Una vez Jesús iba con sus amigos y mucha gente entrando en una pequeña aldea cuando se cruzan con un entierro. Una mujer viuda iba a enterrar a su único hijo. Entonces, dice el pequeño relato que Jesús la vio y atravesó el gentío dirigiéndose directamente a ella y conmovido “resucitó” al muchacho diciéndole "a tí te digo, levántate"... El relato tiene tres protagonistas en diferentes niveles...el primer protagonista es Jesús, y su manera de mirar. Él y el foco en la situación dolorosa y su acción. El segundo protagonista es aquella mujer. En la sociedad hebrea del tiempo de Jesús, la mujer no contaba. Eran parte de la propiedad de los hombres (su padre primero y su esposo después), al punto que se contaban junto a los niños y los animales. No tenían voz ni derecho sobre sus cuerpos pero tampoco sobre su suerte y desarrollo de ningún tipo. Una mujer viuda quedaba a expensas de todo. Una mujer viuda a la que se le moría su único hijo varón...peor aún. El tercer protagonista cre...

¿Qué riesgo corremos? ¿De qué deberíamos estar a salvo

Un día Jesús miró a la gente que se detenía a escucharlo y vio su sufrimiento. Habrá sido después de recorrer algunas aldeas, de detenerse en algunas plazas y de visitar tantas casas con enfermos y marginados que un día lo sobrepasó el dolor de toda esa gente. El texto dice que “ se conmovió, porque andaban maltrechas y derrengadas” y usando una imagen que la gente de su tiempo bien comprendería, el texto agrega: como ovejas sin pastor. Para los pastores, la gente humilde de su pueblo, la imagen era bien clara. No era un tema de “autoridad” o sumisión como podemos entenderlo hoy, sino de protección, de cuidado. Entonces llamó a sus discípulos y les indicó que se dispersaran y fueran a donde estaba la gente y les indicó ciertas “tareas”: curar enfermos, resucitar muertos, limpiar a los leprosos y proclamar que el reino de Dios (su proyecto) estaba cerca. Y otra cosa más: les dijo que gratis habían recibido, por tanto, que gratis lo dieran todo. Aquella fue la revolución de Jesús. An...

Poner el cuerpo, tocar la vida

El día que Jesus tocó un leproso La ley de su pueblo era clara: “el afectado por la lepra llevará los vestidos rasgados, y desgreñada su cabeza, se cubrirá hasta el bigote e irá gritando: ¡impuro, impuro! Todo el tiempo que dure la llaga, quedará impuro. Es impuro y habitará solo; fuera del campamento tendrá su morada” El encuentro de Jesús con el leproso no es simplemente “el encuentro de Jesús con el leproso”, sino que debería llamarse: “el encuentro de Jesús y los que iban con él, con el leproso”, y así nosotros que leemos ese acontecimiento 2 mil años después podríamos extraer alguna reflexión para nuestra vida. Resulta que iban Jesús y sus amigos por el camino cuando le sale al cruce un hombre enfermo de lepra. La ley dictaba que ese hombre debía anunciar gritando “impuro, impuro” para que quien iba en su camino no se arriesgara a tocarlo o a cruzarse cerca de él...el mismo enfermo avisaba de antemano: “no te acerques a mí, estoy impuro”… En aquella sociedad en tiempos de Jesús, e...

Seguir un camino

Después de que mataron a Jesús, el movimiento de hombres y mujeres que pretendió continuar con sus enseñanzas no pensaban su accionar como una “religión”, tuvieron que pasar algunos siglos para que el “cristianismo” surgiera como tal. Entonces ellos llamaban a su movimiento como “el camino” y se llamaban a sí mismos como “los seguidores del camino”. Por entonces, esos grupos de personas que se reunían en asambleas cada vez más numerosas a compartir el recuerdo de su maestro compartían no una doctrina o un dogma sino, una forma de vivir. Los “seguidores del camino” habían aprendido una forma de vivir de su maestro, que a su vez comprendía una manera de vivir la Verdad, al punto que los orientara por dicho camino y también, compartían una esperanza de vida: seguir el camino, vivir de esa forma, abonaba de sentido profundo a la vida e iluminaba las oscuridades, los desafíos y las incertidumbres. (Ya volveremos más adelante sobre estos tres aspectos, pero veamos en qué consistía básicamen...

La vida compartida, gestos de una espiritualidad viva. (A yoga con Jesús).

Uno de los relatos más querido de la vida de Jesús es el relato de Emaus. Cuenta que un día, luego de su muerte, dos de sus discípulos caminaban camino a Emaus entristecidos, abatidos por los acontecimientos y por sobre todo defraudados. Ellos habían esperado un maestro de otro “nivel”, poderoso, que no pudieran derrotarlo, que se impusiera y los liberara de la opresión de los romanos y de la ortodoxia religiosa. Pero Jesús había sido asesinado como cualquier “culpable”, como cualquiera de los “delincuentes” de su época y no tenían ellos confirmación de que hubiese algo más que eso. Resulta que mientras iban caminando, con esa desazón a cuestas, se les suma Jesús, pero no lo reconocen. Y les pregunta porqué van así, tristes y abatidos...ellos le contaron todo eso que más arriba te decía: su esperanza no correspondida, sus anhelos no conseguidos, la muerte de su maestro, un hombre justo y bueno...y mantuvieron una discusión con aquél “forastero” que los acompañaba… Cuando llegaban a la ...

Confiar en que la vida es más. (A yoga con Jesús).

En la mañana del domingo dos mujeres fueron al cementerio a llorar ante el cuerpo de Jesús, su maestro. Llevaba allí desde el viernes a la tardecita. Y cuando llegaron no lo encontraron. Sucedió que vieron un ángel que les anunció algo y en el camino de regreso se encuentran con el mismo Jesús. Resucitado. Entonces él les dijo: “no tengan miedo, vayan y díganle a mis hermanos que regresen a Galilea, allí me verán.” De lo que está escrito acerca de aquella mañana mucho podríamos decir, y reflexionar juntos, pero quisiera detenerme en una sola cosa: “vayan y díganle a mis hermanos que regresen a Galilea, allí me verán.” Jesús les indica que vuelvan a reunirse con sus “hermanos” por tanto a reunirse “como hermanos” y que vuelvan a Galilea, donde empezó todo, donde lo conocieron, donde comieron juntos, donde les habrá enseñado. Regresar a Galilea, donde habrán sido felices iniciando aquél movimiento, estando junto a su Maestro querido. Y éste, el momento que ahora vivían, no era cualquier ...