Reunidos es suficiente
allí estoy yo en medio de ellos”.
Mateo 18.20
Con éstas pocas palabras recogidas por la tradición y puestas en boca de Jesús, se acabaría una larga discusión y reflexión que todas las religiones y tradiciones espirituales del mundo han intentado: cómo hallar a Dios, cómo establecer una relación directa con el Espíritu. Y toda la vida pública de Jesús- el hombre- que nos comunicó como es Dios, nos dice entonces: “Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Ya no deberíamos discutirlo más. Lo esencial es estar reunidos y en su nombre, es decir, con la intención de traer a Dios a nuestra vida.
No necesitamos ser muchos, basta que seamos “dos o tres” y que estemos “reunidos”. Pero, sabés cuál es el origen de la palabra “reunidos”, conocerlo podría ayudarnos a comprender porqué Jesús diría eso.
La palabra “reunidos” significa “volver a juntar” y se formó originalmente en el latín tardío como el verbo reunire, que significaba "volver a hacer uno" y también “volver a juntarse”.
Por tanto podríamos leer: “Donde dos o tres estén volviendo a ser uno, donde dos o tres se reúnan para volver a ser uno, yo estoy en medio de ellos”.
Si esta frase de Jesús no termina con cualquier especulación metafísica o teológica al menos la impregna de “realismo”. Jesús está en la acción de aquellos que se reúnen para volver a experimentar que son uno. ¿Y cómo podríamos experimentar que somos uno? En la comunidad. Esos “dos o tres reunidos” pueden ser el vivo ejemplo de una comunidad. Personas poniendo en común su vida, sintiéndose familia, amigos en el espíritu, compartiendo no sólo sus bienes sino su tiempo, su presencia, sus alegrías y también sus tristezas y dolores.
Qué hermoso es pensar y poder vivir que la forma de experimentar la presencia del Espíritu o Dios
(como quieras llamarle) es reunirte con dos o tres amigos y tener la intención de sentirse “uno solo”… muchas veces en el preámbulo de la meditación decimos: meditar es un camino que hacemos a solas, pero acompañados. Un recorrido hacia uno mismo en el que indefectiblemente vamos a encontrarnos con los demás.
Las palabras de Jesús son otra cosa: la vía del encuentro con Dios es la vía del encuentro con los demás, “reunirnos” con la intención de recuperar la consciencia de unidad y allí en medio está Él. Pero para sentirlo, primero tenemos que estar nosotros, reunidos.
Qué hermoso es pensar y poder vivir que la forma de experimentar la presencia del Espíritu o Dios
(como quieras llamarle) es reunirte con dos o tres amigos y tener la intención de sentirse “uno solo”… muchas veces en el preámbulo de la meditación decimos: meditar es un camino que hacemos a solas, pero acompañados. Un recorrido hacia uno mismo en el que indefectiblemente vamos a encontrarnos con los demás.
Las palabras de Jesús son otra cosa: la vía del encuentro con Dios es la vía del encuentro con los demás, “reunirnos” con la intención de recuperar la consciencia de unidad y allí en medio está Él. Pero para sentirlo, primero tenemos que estar nosotros, reunidos.

Comentarios
Publicar un comentario